Skip to main content

Ser adicto significa tener una fuerte dependencia o necesidad de algo, como pueden ser sustancias (como el alcohol o las drogas), actividades (como jugar a las tragaperras o las compras compulsivas) o comportamientos, hasta el punto de que esa necesidad interfiere con la vida diaria. La persona siente que no puede dejar de consumir o realizar esa actividad, incluso cuando es consciente de los problemas y consecuencias negativas que esto le trae.

Muchas personas son conscientes de la situación y no saben por dónde empezar, aquí os dejo 5 tips que pueden ayudar a salir de una adicción.

  1. Reconocimiento y Aceptación

El primer y más importante paso hacia la superación de una adicción es reconocer su impacto negativo, tanto en la persona afectada como en su entorno más cercano. La adicción deteriora la salud física y mental, y deteriora las relaciones familiares, de pareja, laborales y la situación económica, afectando no solo a la persona adicta sino también a todos los aspectos de su vida y la de los que están a su alrededor.

Un aspecto común en personas adictas es la sensación de perder el control, llegando a aceptar que se ha perdido la autonomía sobre las propias decisiones. Esto implica reconocer que la adicción ha arrebatado la capacidad de tomar decisiones acertadas y de pensar con claridad, dándose cuenta de que la compulsión por continuar con la adicción ha llevado a comportamientos nunca antes imaginados. Admitir esto no es sencillo; requiere de una introspección profunda y la valentía de enfrentar realidades incómodas sobre sí mismo.

Los familiares, parejas y amigos cercanos juegan un papel crucial en este proceso. En ocasiones, pueden señalar aspectos que la persona adicta no quiere oír o es incapaz de ver por sí misma. Aunque la forma en que comunican sus preocupaciones no siempre sea la ideal, no implica que no tengan razón. Es posible que estén agotados de lidiar con una adicción que, si bien no es suya directamente, les impacta tanto como al propio adicto. Tomar este primer paso es complicado, pero constituye la base fundamental para el proceso de recuperación y la superación de la adicción.

  1. Buscar Apoyo

Enfrentar una adicción es un desafío que nadie debería afrontar solo, aunque paradójicamente, la decisión y la acción de avanzar dependen de uno solo. El círculo cercano puede ofrecer un apoyo fundamental, proporcionando guía y un entorno seguro para confiar cuando más se necesita.

Sin embargo, a pesar de la buena voluntad, es posible que el entorno cercano no disponga del conocimiento o la experiencia necesarios para brindar la ayuda específica requerida. Por esta razón, acudir a un profesional especializado en adicciones puede ofrecer una visión objetiva y herramientas prácticas para abordar tanto los aspectos físicos como emocionales de la adicción.

El proceso de desintoxicación, centrado en eliminar las sustancias del cuerpo (o el hobby, en caso de adicción comportamental), es apenas el principio. Un proceso de desadicción profundiza más, buscando modificar patrones de comportamiento y tratar las causas emocionales que condujeron a la adicción. En este contexto, el enfoque en la desadicción adquiere relevancia, presentando un proceso personalizado que va más allá que la abstinencia a secas.

  1. Establecer Objetivos Claros

Establecer objetivos es fundamental en la recuperación de una adicción. Más que simples tareas a cumplir, estas metas deben ser significativas para la persona, lo que se define como «objetivos de vida». Es esencial que estos objetivos posean un valor especial, lo suficientemente fuerte como para mantener la atención y determinación firmes, incluso cuando las circunstancias parezcan insuperables. A veces, metas generales como mejorar la salud o la situación económica pueden no ser lo bastante motivadoras para impulsar un cambio profundo.

Por otro lado, una vez definidos los “objetivos de vida” y se empieza a trabajar para alcanzarlos, es necesario celebrar (de forma saludable) cada pequeño éxito en el camino. Reconocer y valorar cada progreso, no importa cuán pequeño parezca, impulsará a seguir adelante paso a paso. Este enfoque no solo ayuda a mantener el rumbo, sino que convierte el proceso de recuperación en una serie de victorias personales, cada una llevando más cerca del objetivo final.

Un proceso de desadicción profundiza más, buscando modificar patrones de comportamiento y tratar las causas emocionales que condujeron a la adicción.

  1. Desarrollar Nuevas Habilidades y Hobbies

Reconstruir la identidad de una persona más allá de la adicción es un reto necesario para revitalizar los ámbitos de vida que se hayan visto afectados. Recordar que uno es mucho más que solamente una persona con adicción, aunque el camino sea difícil, es completamente posible con esfuerzo y dedicación. Incorporar nuevas conductas, actividades y pasatiempos no solo llenará el vacío dejado por la adicción, sino que también abre puertas a nuevas aficiones, talentos y, lo más importante, fortalecer la autoestima de uno mismo. Al reconocer su valor como persona y contribuir nuevamente a la sociedad, es una de las mejores fórmulas para empezar a sanar.

El ejercicio físico es particularmente valioso para mejorar tanto la salud física como el bienestar emocional. Iniciar una rutina deportiva puede parecer muy motivadora al principio, pero no siempre acaba siendo una experiencia enriquecedora o sostenida en el tiempo si nos conformamos con estar apuntados al gimnasio o trabajar puntualmente con un entrenador personal.

Tener el respaldo de un coach deportivo es clave para superar los obstáculos que encuentra tanto en el deporte, como en su alimentación o cualquier otra barrera, ya sea física o emocional que le dificulta adquirir valores como la constancia, el esfuerzo, la superación… Un buen coach deportivo se centra en su crecimiento continuo, pero también sabe que cada persona es única y necesita un enfoque a medida. Por ello, cada sesión se personaliza para ajustarse a las necesidades específicas de cada uno, asegurando que se enfrenten de manera efectiva los desafíos particulares con los que se pueda encontrar, da igual la edad, estado físico o posibles lesiones, siempre habrá adaptaciones para cada persona.

  1. Mantenimiento y Prevención de Recaídas

Después de establecer metas y adoptar nuevos hábitos, lo esencial para una persona es mantenerse en el camino, aplicando lo mencionado en los puntos anteriores.

Sin embargo, es crucial entender que el equilibrio emocional juega un papel importante en esta etapa. Cualquier disturbio emocional podría convertirse en un desencadenante para una recaída. La vida cotidiana, con sus retos y situaciones estresantes, desde enfrentamientos en el trabajo hasta discusiones con la pareja, un cambio de domicilio, o incluso la pérdida de una mascota, puede llevar a desequilibrios emocionales si la persona no cuenta con las herramientas adecuadas para manejarlos. Estas situaciones, aunque no justifican una recaída, pueden hacer que sea más tentador volver a comportamientos adictivos.

Aquí es donde el coaching emocional se vuelve crucial, ofreciendo a la persona estrategias para gestionar efectivamente sus emociones, especialmente durante los primeros meses críticos de abstinencia. Este tipo de apoyo es fundamental para desarrollar una base sólida de bienestar emocional que respalde su recuperación.

Comenzar el proceso para superar una adicción requiere valentía y un firme compromiso con uno mismo. Reconocer la necesidad de cambio, buscar ayuda profesional, fijar metas realistas, encontrar nuevas pasiones, y estar atento a evitar recaídas son pasos esenciales para un proceso de desadicción. Al enfrentar estos desafíos, es importante recordar que nadie está solo, aunque solamente uno mismo es capaz de afrontar la dificultad del propio proceso. No obstante, contar con el apoyo de familiares, amigos y profesionales es clave para la recuperación. Este camino hacia una vida mejor es único para cada individuo, pero con la guía correcta y la voluntad de avanzar, superar una adicción y tener un estilo de vida saludable es completamente posible.